El conflicto en Opañel

Recogemos aquí un texto escrito por dos vecin@s de Opañel. Aportan su visión sobre la lucha que, en el barrio carabanchelero de Opañel, mantiene desde hace ya dos años, buena parte de los y las vecinas contra los proyectos de la parroquia de Santa Catalina Labouré. Sobre este conflicto publicábamos en esta misma web, hace unos días, una entrevista con una portavoz de la Plataforma de Opañel.

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El conflicto en Opañel.
Víctor García y Maximino Sanz, vecinos de Opañel.

El conflicto contra los Kikos es ampliamente conocido, por supuesto en Carabanchel, pero también en Madrid y en muchos pueblos de la Comunidad.

El hecho de que un barrio parase a la toda poderosa secta de “los Kikos” y a su proyecto cripta-cementerio, ya marca la gesta de estas y estos vecinos, pero la gesta fue mayor, porque la lucha no se limitó a parar el proyecto, los vecinos/as siguieron y mediante la acción directa, sin más estructura que sus asambleas y su unidad (entonces no existía la plataforma) unieron a su lucha la reivindicación del USO SOCIAL del terreno donde los Kikos pretendían hacer la cripta; y no sólo eso, con su determinación desmontaron todas sus mentiras y se destaparon toda clase de complicidades entre el Arzobispado, el Partido Popular y los Kikos.

La lucha de Opañel también ha puesto y está poniendo a prueba la capacidad de la izquierda y su determinación para responder a lo que las vecinas plantearon, ya que en este conflicto, de una lucha defensiva contra el cementerio, se dio paso a una lucha ofensiva por el uso social del terreno y la lucha tomaría un carácter más político, los vecinos/as se enfrentaron a todos: a los Kikos, al Arzobispado, al Ayuntamiento del PP…

En un mes (mayo del 2014,) las vecinas y vecinos habían conseguido: parar el cementerio, tirar la valla de la parcela y sacar a la luz todas las irregularidades cometidas por la iglesia y el Ayuntamiento. Pero como es evidente estábamos ante un problema político que requería tomar decisiones políticas que estuviesen en consonancia con lo ya planteado por los vecinos mediante la acción directa. El conflicto pasó por el pleno del Ayuntamiento de Madrid, por varios Plenos del barrio, por el Consejo Territorial, por la Asamblea del 15M…. podemos decir que prácticamente todos los partidos, sindicatos, y movimientos sociales han mostrado su apoyo y simpatía a la lucha de Opañel, pero en el momento en que se necesitaban alternativas para defender el uso social del terreno y denunciar los innumerables atropellos realizados por Ayuntamiento y Arzobispado, la mayoría de los dirigentes, que habían participado en el conflicto, adoptaron una posición a la defensiva, que ha terminado por anular la principal reivindicación de la lucha, EL USO SOCIAL DEL TERRENO, dejando claro que no querían chocar ni con la iglesia, ni con los Kikos, ni con el Ayuntamiento del PP.

Así y con todo la lucha continuó…

En el mes de Diciembre del 2014 los Kikos quisieron vallar el terreno donde querían hacer la cripta y los vecinos lo impedimos, la consigna fue -Ni vallas, ni cripta, por un uso social -Ahora robar lo llaman permutar-, así domingo tras domingo.

A los pocos días, el 22D, el cura convocaría una reunión donde acudieron: el cura de la parroquia, un representante del Arzobispado y los portavoces de los vecinos/as. Antes de entrar tuvo lugar una asamblea vecinal en la que se decidió que si el representantes de Urbanismo no acudía como parte implicada nos saldríamos de la negociación; Urbanismo no se presentó, pero la comisión no se levantó y los vecinos nos quedamos esperando más de dos horas en la calle. A la salida se nos informa que se había negociado una tregua con el cura, consistente en que nosotros parábamos la convocatoria de las concentraciones domingo tras domingo y ellos paraban la obra del vallado de la parcela, era una propuesta trampa que los Kikos no cumplirían, pero que la comisión presentó como una victoria.

Esa noche además las/os representantes de la comisión nos informaron de que habían acordado una cita con el Arzobispado para plantearle que aceptara re-permutar la parcela, es decir, la comisión de hecho aceptaba que la iglesia era propietaria legitima del terreno por lo que planteaba como solución la concesión de otro terreno a los Kikos como contraprestación por la parcela de Opañel, de esta forma sólo se desplazaba el problema a otros vecinos, era como pedir limosna a la puerta de la casa de un ladrón.

El resultado de esta reunión fue frustrante para muchas, a partir de entonces se redujo la asistencia de los vecinos/as a las concentraciones. Por supuesto, la tregua no se cumplió y a los pocos días los Kikos ya estaban preparando los materiales para hacer la obra de vallado. Esta vez ya no fue posible pararles la obra; los Kikos con la complicidad del Ayuntamiento del PP, de parte de la oposición y el apoyo de los antidisturbios consiguieron vallar el terreno.

Fue un duro golpe para quienes habíamos pasado muchos días de frio y calor durante muchos meses de lucha, pero a pesar de ello, seguimos las concentraciones con la ilusión de que la victoria de las fuerzas de izquierda en las elecciones del 24 de mayo nos permitiera conseguir aquello que no había sido posible conseguir antes. El problema es que los portavoces que debieron llevar la propuesta a la Concejala y a Urbanismo (propuesta por el uso social de todo el terreno) se negaron incluso a plantearlo en esos términos; era evidente que el responsable de Urbanismo tampoco quería hablar de tal cosa, pero los vecinos no tenían ni tienen porqué adaptarse a lo que dice la administración.

Ahora, después de más de dos años de conflicto, sabemos que las cosas no son fáciles, pero también sabemos que si hay voluntad política y unidad las cosas pueden cambiar. Lo que pretendemos con nuestra propuesta, es que con que se conozca toda la verdad del conflicto, de la lucha contra la iglesia en Opañel, que se conozcan las reivindicaciones planteadas por las vecinas (las conseguidas y las pendientes) y que todos y todas unidas podamos enfrentar esta lucha vecinal de más de dos años con posibilidades de éxito.

En definitiva, (desde Ganemos, desde Ahora Madrid y desde nuestras Asambleas de Barrio), tenemos que exigir a nuestro Ayuntamiento transparencia y radicalidad democrática, para desenmascarar y combatir los tejemanejes que el Arzobispado y los sucesivos gobiernos corruptos del PP han venido practicando en los últimos 30 años, queremos que se practique municipalismo de izquierdas para defender y conquistar mejoras sociales para nuestros barrios.

No nos valen los silencios administrativos, ni las medias verdades, queremos saber toda la verdad y que se empiece a dar respuesta a nuestras demandas.

Para ello y en resumen, planteamos las siguientes peticiones:

1° Pedimos a Gerencia de Urbanismo que se nos proporcione acceso al expediente del convenio de Permutas donde se recoge la parcela de Opañel y el intercambio de parcelas realizado entre el Arzobispado y el Ayuntamiento de Madrid.

Hace seis meses que lo solicitamos a Urbanismo por registro y a día de hoy, aún estamos esperando, vulnerando con ello nuestro derecho a información pública.2° Queremos que se nos informé del valor de las parcelas permutadas, su calificación catastral, el historial de las mismas y que se nos diga si las permutas se han materializado por otras parcelas en el marco territorial del barrio.

3° Respecto a la parcela de Opañel, queremos tener todo el historial (no una parte) y pedimos que se nos informe de dónde está la parcela permutada que la iglesia supuestamente entregó al Ayuntamiento a cambio de la parcela de Opañel.

4° Pedimos un compromiso claro, de que el Ayuntamiento no cederá terreno ni dinero público

a la iglesia ni a instituciones privadas.
5° Solicitamos que desde el Ayuntamiento con colaboración de los barrios se haga un inventario de todas las parcelas cedidas o permutadas por el Ayuntamiento al Arzobispado y de las parcelas y bienes inmatriculados por la iglesia.
6º Queremos que al terreno vallado y no vallado se le dé una utilidad de uso público y social para los vecinos y vecinas.
Madrid, 13 de julio de 2016.

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