La lucha en los barrios 5 años después

Tras cinco años del inicio del 15M algunos hemos podido comprobar que poco a poco se van estableciendo diferentes relatos de lo qué fue, es y ayudó a ser; y que de forma constante se excluye de este relato a uno de sus componentes. Año tras año, aniversario tras aniversario, tanto en los análisis internos como externos, desde los medios más afines hasta los más hostiles pasando por los propios, hay un actor al que se ignora en las más de las ocasiones: las asambleas de barrios y pueblos.

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Pensamos que esto no es motivo de la ineptitud o la incapacidad, sino de una visión parcial motivada para adaptarse a los diferentes discursos propios. Esto tiene todo su sentido dentro de un sistema que a través de los medios lo que busca es principalmente la acción individual, el lema, el símbolo, la noticia del día, lo medible… y se olvida de lo colectivo, lo anónimo, lo constante, lo inmaterial. Las compañeras inmersas en estos grupos más específicos, más afines, de acciones más mediáticas o interés periodístico…no tienen responsabilidad alguna en el foco y atención que reciben. Por eso creemos que somos nosotras las que tenemos que construir nuestro relato, y contar cómo vivimos y cómo seguimos luchando a través de estas asambleas, en barrios alejados y abandonados, con problemas del día a día, compuestas de multitud de sensibilidades políticas, militantes, generacionales, de género o procedencia.

Tras el estallido inicial y con su desplazamiento a las plazas, el movimiento 15M llegó a contar en la Comunidad de Madrid por ejemplo, con cerca de 32 asambleas permanentes en barrios y pueblos. Esto no significa que todas se hayan mantenido y pasado el tiempo muchas no se hayan disuelto, cuando no directamente integrarse en otras opciones, pero si nos puede dar una idea de lo que supuso a nivel de creación de tejido en estos barrios, de ocupación de plazas y espacios públicos físicamente y con un discurso que no dejaba culpar de las crisis a las personas migrantes (ahora apreciamos lo importante que ha sido al evitar su ocupación por parte de los racistas y fascistas), de reactivación de organizaciones políticas y sociales (asociaciones de vecinos/as, partidos, sindicatos…), de la participación en la paralización de cientos de desahucios, ocupaciones, expropiaciones… la creación de una red de solidaridad y apoyo mutuo que parecía olvidada y perdida. Incluso, a día de hoy todavía seguimos sufriendo las consecuencias represivas de estas luchas, y este mismo año se han juzgado a compañeras por participar en 2011 en desahucios, redadas racistas, movilizaciones…

Nos gustaría añadir, que no vamos a apresurarnos en manifestar que tal o cual iniciativa es nuestra heredera, o que tal o cual organización o conquista es obra de nuestro “espíritu” o “despertar.” Dejemos este tipo de atribuciones para los que tan necesitados están de referentes diferenciadores para lograr sus propios objetivos. Pero si que asistimos con enorme alegría, y orgullo también, a un cada vez mayor surgimiento de nuevas militancias que, impregnadas, como es lógico, por las luchas pasadas y habiendo participado de muchas de ellas, poco a poco van recogiendo el relevo. Unas nuevas militancias combativas, motivadas, a las que no se han cargado pesadas mochilas de antiguas luchas internas, definidas como feministas, anticapitalistas y antifascistas en su ADN, jóvenes y con una enorme presencia de compañeras, hijas de una generación que no espera nada y que le ha visto la verdadera cara a este sistema criminal al que ya no le salvan sus falsas promesas de bienestar social y prosperidad. Son en estas nuevas militancias donde mejor nos vemos reflejadas, y donde creemos que la semilla que ayudamos a sembrar hace ya 5 años vemos crecer con más fuerza y energía.

Terminamos anunciando, para los agoreros que llevan años proclamando su inmediata desaparición, que este mismo año sin ir más lejos nuestra asamblea estrena nuevo grupo de trabajo centrado en la defensa laboral y la explotación económica, a través de los principios y valores que vienen definiendo nuestra forma de actuar: la solidaridad, el apoyo mutuo y la lucha colectiva. Porque son estos ejes los que nos llevarán a seguir avanzando, y ya sea través del 15M o de cualquier otra estructura popular, las que nos hará volver a encontrarnos en la calle y, como decía Zola, “haría estallar la tierra, un día de gran sol.”

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